La comunicación: Cómo aprenden los infantes

Si usted quiere estudiar cómo las experiencias de un infante influyen en su percepción del habla, la ciudad de Vancouver en Columbia Británica, Canadá es un buen punto de partida. Una proporción creciente de su población habla el inglés como segunda lengua. Muchos niños se crían en casas donde se hablan dos o más lenguas, y se calcula que se usan 67 lenguas diferentes con cierto grado de frecuencia en las escuelas locales. Para la Dra. Janet Werker, una líder en materia de desarrollo del idioma e investigación del habla, Vancouver ofrece un ambiente rico y natural para hacer investigaciones, en el cual tiene la oportunidad de estudiar la percepción del habla y las capacidades de aprendizaje de lenguas de niños pequeños. 

Una autora prolífica y miembro de la Royal Society of Canada y la American Association for the Advancement of Science, Werker está absorta en preguntas de cómo y cuándo los niños pequeños desarrollan las habilidades para distinguir sonidos de entorno de lenguaje significativo. 

"Los niños [con la audición normal] adquieren la capacidad lingüística rápidamente, y los niños expuestos al lenguaje aprenden rápidamente la lengua o las lenguas de su entorno," dijo en la conferencia Talk for a Lifetime de 2007.  "Uno de los misterios que me hace saltar de la cama cada mañana es, ¿cómo ocurre esto tan rápido?"

Werker comparte una teoría con muchos colegas suyos que propone que el aprendizaje de lenguas por parte de los niños es fomentado por el desarrollo de sistemas perceptuales que integran las señales visuales y auditivas de los hablantes a su alrededor. Hubo un tiempo en el cual los investigadores creían que los infantes desarrollaron la percepción del lenguaje por medio de un proceso secuencial, explicó Werker. Hoy en día, los investigadores tienen bastante confianza que los infantes escuchan en múltiples niveles simultáneamente y no secuencialmente, incluso a edades muy tempranas. 

¿Qué significa exactamente escucharen múltiples niveles? En cortas palabras, los infantes aprenden los fundamentos de una lengua - ritmo, secuencias de sonidos aceptables, categorización lingüística y señales visuales como el movimiento de los labios y gestos manuales - simultáneamente. A su vez, ese conjunto de habilidades forma las bases para la adquisición de una lengua centrándose en el aprendizaje de palabras. 

A pesar de la complejidad aparente de este proceso de desarrollo, la mayoría de los infantes tienen una ventaja natural intrauterina en cuanto a la audición de tal manera que, cuando nacen, ya demuestren una predisposición para su lengua nativa. Los infantes también tienen la capacidad de usar las señales acústicas y fonológicas de palabras para distinguir entre palabras de contenido (sustantivos, verbos y adjetivos) y palabras funcionales, dice Werker.   

"Finalmente, a los 6 meses, [los infantes] prefieren palabras de contenido. A los 8 meses, escuchan una palabra funcional y saben esperar que una palabra de contenido siga," explicó Werker. "Esto permite que aprendan cuándo estar atentos al significado y cuándo estar atentos a la estructura. Es un tipo de mecanismo de apoyo para aprender la lengua nativa."

El lenguaje y otros sonidos

Retomemos el concepto de preferencias infantiles al nacimiento. En investigaciones publicadas en Developmental Science (Ciencias del desarrollo), Werker y Athena Vouloumanos, candidata para su título doctoral, elaboraron un experimento que ofreció a los infantes la oportunidad de escuchar sonidos de habla o sonidos diferentes. Se colocaron los infantes dentro de una cuna pediátrica y se les dio un chupete conectado a un sistema que permitía que los investigadores midieran su patrón de succión. Después de establecer un punto de referencia, los investigadores "recompensaban" a los infantes con sonidos de habla u otros sonidos en función de cada movimiento de succión de gran amplitud. El estudio demostró que los infantes succionaron con más fuerza para escuchar el habla. 

Sus investigaciones son corroboradas por estudios de adultos que manifiestan que ciertas partes del cerebro se activan selectivamente cuando uno escucha el habla. Además, investigaciones realizadas a través de imágenes cerebrales sobre recién nacidos por Marcela Peña, Jacques Mehler y otros colegas de la Escuela Internacional Superior de Estudios Avanzados en Trieste, Italia, demuestran mayor activación como reacción al habla tal y como se evidencia por un flujo sanguíneo oxigenado a las partes del cerebro asociadas con el lenguaje en el hemisferio izquierdo del cerebro. 

Werker y sus colegas han procedido a estudiar si los infantes escuchan selectivamente algunas lenguas en lugar de otras. Un estudio reciente sobre el aprendizaje de palabras examinó si los infantes que están expuestos dentro del útero al inglés, el tagalo (dialecto del filipino) o las dos lenguas demostraron una preferencia lingüística basada en diferencias rítmicas. Igual que otros estudios, los infantes expuestos exclusivamente al inglés demostraron una preferencia al mismo. 

Secuencias de sonidos

Cuando se trata de secuencias de sonidos, a los adultos les cuesta escuchar con frecuencia las diferencias entre las matices de una lengua. Por ejemplo, piense en los angloparlantes que se entorpecen escuchando los consonantes y las inflexiones del ruso, o el ejemplo que hizo Werker sobre los adultos japoneses distinguiendo entre el sonido "ra" y "la." La capacidad de distinguir entre consonantes es simplemente una cuestión de escuchar cuidadosamente los sonidos que componen la experiencia del oyente. 

"Los infantes comienzan la vida con la capacidad de discriminar entre prácticamente todas las distinciones consonánticas que necesitan," dijo. "Con el tiempo, se hace más específico lo que necesitan aprender en función de su experiencia escuchando sonidos.

Para investigar esta capacidad con mayor profundidad, Werker empleó un procedimiento en el cual los infantes fueron condicionados a girar la cabeza cuando escuchaban un cambio sutil entre el sonido "da" que existe en inglés e hindi. Los niños eran recompensados por cada respuesta correcta con una imagen visualmente estimulante. Así los investigadores lograron contar el número de giros de cabeza que hicieron los infantes, indicando su capacidad de discriminar entre los diferentes sonidos del lenguaje. 

Los resultados de las investigaciones demostraron que, en las etapas tempranas, los infantes que aprendían inglés e hindi fueron capaces de distinguir entre las dos variaciones en el sonido. Sin embargo, entre los 10 y 12 meses, los infantes que aprendían inglés empezaron a tener problemas con esa distinción. ¿La razón por eso?  Esa diferenciación no es crucial en inglés como lo es en hindi. Este ejemplo de discriminación fonética pone de manifiesto cómo los infantes se adaptan al sistema de sonidos de su lengua materna. 

Categorización del lenguaje

Las investigaciones de Werker también son influidas por sus colegas del laboratorio y en todo el mundo. Investigaciones anteriores realizadas por Sebastian-Galles y Bosch (2005) sobre infantes aprendiendo español y catalán mostraron que, a los cuatro meses, infantes monolingües y bilingües podían diferenciar entre "e" y "ε." A los ocho meses, infantes catalanes siguieron escuchando la diferencia pero infantes españoles no. Otra vez, la razón es sencilla: catalán tiene nueve vocales mientras que español tiene cinco. 

Notablemente, los infantes bilingües que aprenden español y catalán tampoco demostraron una capacidad de escuchar la diferencia a esa edad. Sin embargo cuando se les probó de nuevo a los 12 meses, los infantes otra vez empezaron a discriminar entre los vocales. Werker notó que tal tropiezo es parte de un patrón común a todos los infantes bilingües en varios áreas de la adquisición del lenguaje. 

Basándose en esto y otras investigaciones, Werker actualmente está explorando cómo los infantes bilingües aprendiendo francés e inglés distinguen entre el sonido "ba" y "pa," los cuales se usan en ambos idiomas pero tienen significados distintos. 

Pistas visuales

En otro estudio reciente, Werker trabajó en pareja con Stephanie Baker de Dartmouth College para examinar la capacidad que tienen los infantes para discriminar pistas visuales. Se basaron sus estudios en las investigaciones previas de Baker realizadas junto con Roberta Michnick-Golinkoff de la Universidad de Delaware y otras colegas, las cuales demostraron que infantes de cuatro meses con la audición normal y adultos con pérdida de audición que usan el lenguaje de señas manifiestan distinciones muy marcadas entre diferentes pistas visuales. Sin embargo, después de un año, los infantes con la audición normal dejan de demostrar esa distinción.

Después, Werker y Baker examinaron a los infantes utilizando un rastreador ocular y llegaron a la misma conclusión que los infantes con la audición normal en realidad miraban repetidas veces entre la cara y la mano, tal como los infantes que están aprendiendo el lenguaje de señas. Los infantes que usaban el lenguaje de señas como lengua materna continuaron viendo la distinción, un hallazgo que muestra que la capacidad de discriminar entre pistas y afilar esas habilidades son críticas para lenguajes verbales y gestuales. 

¿Pero es posible que los infantes se den cuenta de otros tipos de pistas visuales, por ejemplo cómo el movimiento de los labios corresponde a los sonidos de una lengua? Investigaciones publicadas en Science ya habían mostrado que los adultos pueden identificar de vista a un hablante que posiblemente esté usando su lengua nativa, pero no muy bien. 

Entonces, el equipo de Werker les presentó a los infantes una rotación de tres hablantes bilingües de inglés y francés que recitaban en silencio una serie de frases de un libro para niños. Un grupo de infantes "vio" las frases en inglés y otro en francés. Una vez que los infantes se acostumbraron a los hablantes y se aburrieron, el equipo hizo que cada hablante o continuara presentando las frases en la misma lengua o cambiara a la otra lengua. El equipo descubrió que a los cuatro y seis meses de edad, los infantes monolingües respondieron al cambio de lengua. A los ocho meses, los infantes monolingües dejaron de responder al cambio; simplemente percibieron una lengua como tal. Los infantes bilingües continuaron distinguiendo el cambio, y el equipo de Werker ahora está explorando cómo los infantes bilingües siguen percibiendo esa distinción. 

Adquisición del lenguaje

Uno de los ámbitos principales de las investigaciones de Werker se trata de determinar cómo las propiedades del habla, específicamente la categorización de sonidos de habla, influyen en el aprendizaje de palabras. Werker describe el proceso como un "camino muy largo" porque a los seis y ocho meses los infantes no han desarrollado un sistema para la categorización de palabras (aunque reconocen palabras muy familiares a esa edad), una habilidad que generalmente se desarrolla aproximadamente a los 14 meses. 

Con el fin de probar si los infantes eran capaces de usar categorías de sonidos para guiar su aprendizaje de palabras, Werker y su equipo utilizaron un procedimiento de "cambio" en el cual se crean dos sonidos compuestos de un consonante y un vocal, y ninguno de los dos forma una palabra reconocible. Después, pusieron cada sonido en pareja con un objeto y le enseñaron al niño a asociar el sonido con el objeto. Luego, llevaron a cabo una prueba de dos segmentos: el primer segmento utilizaba la pareja familiar del objeto y la palabra, mientras que el segundo segmento cambiaba el objeto y la palabra de cada pareja para determinar si el infante observaba el cambio. 

Los investigadores descubrieron que a los 14 meses los infantes fueron capaces de realizar una tarea parecida con facilidad si las palabras eran reconocibles. Pero cuando intentaban discriminar entre las palabras inventadas "bi" y "di," las cuales no tenían ningún apoyo contextual, los infantes no lograban completar la tarea. En esencia, los infantes parecen tener problemas con el aprendizaje de palabras por medio de pares mínimos hasta los 17 meses.

Prediciendo el desarrollo lingüístico

Basándose en sus investigaciones sobre el aprendizaje de palabras por medio de pares mínimos, el equipo de Werker colaboró con Barbara Bernhardt, una patóloga de habla-lenguaje en la Universidad de Columbia Británica. El objetivo de sus investigaciones consistía en relacionar el rendimiento de los infantes en la tarea de los pares mínimos "bi" y "di" con la adquisición del vocabulario y el desarrollo fonológico a los 2 años y medio y a los 4 años de edad. La prueba constó de un seguimiento con los infantes del previo procedimiento de "cambio" para determinar por cuánto tiempo miraban la tarea de "cambio" del período de prueba.

El último segmento dio una amplia correlación entre el rendimiento del aprendizaje de palabras en pares mínimos y el período de tiempo en el que un infante miraba la tarea de "cambio" del período de prueba, de manera opuesta al par mínimo familiar del objeto y su palabra. Ahora Werker y su equipo han obtenido financiamiento para realizar un estudio longitudinal de tres años para examinar si el procedimiento de "cambio" puede usarse como indicador de un retraso posterior del lenguaje.

El departamento de salud local les ha prestado a los investigadores una unidad móvil para pruebas audiométricas para que puedan ampliar sus estudios e incluir un grupo diverso de niños procedentes de familias representando una gama de orígenes étnicas, lingüísticas y socioeconómicas. También el equipo trabaja con la Clínica Audiológica de Vancouver, la cual está ubicada en la confluencia de varias líneas de bus muy frecuentadas, para ampliar la participación en el estudio. Además, algunos patólogos de habla que trabajaban en la zona ayudaron a identificar a los infantes que tenían hermanos con un retraso del lenguaje.

Por medio de esta nueva vía, Werker tiene la esperanza de continuar lo que ella y sus colegas ya han aprendido sobre la discriminación de categorías perceptuales y pares mínimos por parte de los infantes para identificar áreas en las cuales los profesionales pueden intervenir y acelerar el desarrollo de infantes quienes tienen problemas durante las primeras etapas del aprendizaje de un idioma.

Fuente: Volta Voices, enero/febrero de 2008