Clases de natación para niños con pérdida de audición: consejos para los padres y los entrenadores

Por Stephanie Ortner

A medida que se va acercando el verano, muchos niños y familias esperan con ansias el poder pasar tiempo en piscinas y playas o participar en otras actividades acuáticas. Para niños con pérdida de audición, nadar puede resultar más difícil que para niños con audición normal. Los niños que utilizan implantes cocleares o audífonos para ayudarlos en la comunicación no pueden utilizar esta tecnología en el agua. De repente se encuentran sin la capacidad de comunicarse como lo hacen con sus dispositivos diariamente. Y puesto que el ahogamiento sigue siendo la segunda causa principal de muertes involuntarias relacionadas con las lesiones entre niños de 1 a 14 años, la necesidad de enseñar técnicas correctas de natación se acrecienta.

Desde mi experiencia como entrenadora de natación y patóloga de habla-lenguaje, he encontrado que existen pocos programas que ofrezcan ayuda suficiente a estos niños. En muchos casos, los entrenadores no se encuentran preparados para enseñarles a niños con pérdida de audición y no saben cómo comunicarse con ese niño. Esto puede causar frecuentes interrupciones en la comunicación, haciendo que las clases sean improductivas y a menudo frustrantes para todas las partes.  

Las siguientes sugerencias se destinan tanto a los padres como a los entrenadores. Los padres deberían discutir estas sugerencias con el entrenador y realizar las adaptaciones necesarias. 

 Consejos para los padres: 
  1. No es necesario que busque un entrenador que se especialice en la enseñanza de niños que utilizan audífonos y/o implantes cocleares.
  2. Ayude a que su entrenador pueda ayudar a su hijo. Lo más importante que necesita conversar con su instructor es sobre la sordera de su hijo, su implante coclear o audífono y el método de comunicación de su hijo. El entrenador tiene que entender que su niño es parte del mundo de la audición y probablemente no use el lenguaje de señas. 
 Consejos para el entrenador 
  1. Haga una lista laminada con dibujos de las actividades que se enseñarán durante la clase. Una copia de la lista deberá enviarse a la casa del niño. 
  2. Cada clase deberá realizarse en el mismo orden de la clase anterior, y la actividad más nueva se agregará al final. A medida que el niño mejore, las actividades viejas tomarán menos tiempo dando lugar para las nuevas. El carácter consistente y predecible de las clases deja al niño con menos preguntas, miedo y confusión. 
  3. Hable con el niño de la lista antes de que entre al agua mientras lleve su implante coclear o audífonos y puede escuchar bien. Por ejemplo, el entrenador querrá explicar al niño que practicará flotar boca arriba y que el entrenador lo estará sosteniendo. El entrenador puede incluso explicarle la actividad entierra firme, mostrándole al niño donde sus brazos y piernas deberían estar y cómo será sostenido. Si el entrenador promete no soltar al niño, tiene que cumplirlo. Aprender a nadar se trata de tener confianza en el entrenador y en sí mismo. 
  4. Piensen en algunos gestos importantes y hasta algunas señales que se puedan usar para comunicarse mientras el niño se encuentre sin amplificación. El entrenador debería considerar aprender señales para palabras y frases como "espera," "para," "mírame," "intenta otra vez," "tres veces más," "te ayudaré," "hazlo tú solo" etc. Esto también representa una buena oportunidad de hablar de las expectativas de comportamiento y seguridad en el agua. 
  5. Una vez que esté en el agua, use y siga la lista con dibujos para ayudarle al niño a entender los próximos pasos. Después de mostrarle qué actividad sigue, demuestre cómo se hace. Muchos niños son capaces de aprender una actividad después de haber visto una sola demostración. Luego, ayude al niño a mantener la posición correcta de su cuerpo sosteniéndolo o moviendo sus brazos y piernas para él, antes de dejar que lo intente por sí mismo. Use tantos gestos y señales como sea necesario para explicar al niño qué debería estar haciendo.
  6. Recuerde, limítese a realizar lo que se ha acordado antes de la clase. Si el entrenador prometió no soltar al niño, no debe soltarle. Como se mencionó anteriormente, ser consistente y predecible hace al niño sentirse más cómodo. En mis clases, practicamos la "Regla de cinco." Al principio de cada clase, empezamos elevando y bajando la cabeza y haciendo burbujas bajo el agua cinco veces. Contamos hasta cinco cuando flotamos boca arriba, aguantamos la respiración bajo el agua por cinco segundos, recogemos cinco objetos del fondo de la piscina e intentamos una actividad cinco veces antes de avanzar a la siguiente. 
  7. (Atención a los padres: Es posible que tenga que explicarle al entrenador este consejo con más detalles). En el mundo de la audición y el lenguaje hablado estamos todos muy familiarizados con la técnica llamada el "sándwich auditivo." Esta teoría, la cual utiliza señales auditivas primero, luego señales visuals seguidas por señales auditivas, encaja con las clases de natación también.1)  El entrenador explicó todo oralmente antes de la clase. 2) El entrenador utilizó demostraciones visuales, gestos y señales durante la clase. 3) Para completar el "sándwich," concluyó la clase con un repaso auditivo de todo lo que se ha practicado. 
  8. Asegúrese de dejar tiempo suficiente para repasar la lista y tratar las cosas que resultaron fáciles (o las que se dominaron) y las que fueron difíciles (o las que el niño tiene que volver a practicar). Hable de cualquier interrupción de comunicación que pudo haber ocurrido con respecto a los gestos, señales o demostraciones. Repase las técnicas en tierra firme (parecido a lo que se habrá hecho antes de la clase). Aborde cualquier problema de comportamiento y marque la pauta para la siguiente clase.  
Afuera de la piscina 

Igual que la terapia de comprensión auditiva y comunicación oral, continuar y mantener las enseñanzas en la casa es fundamental. Pueden usarse los días comprendidos entre cada clase para hablar de la clase anterior, repasar la lista y aun practicarlas actividades afuera del agua. Esto refuerza todo lo que se aprendió en la clase anterior y le prepara al niño para la explicación que hará el entrenador antes de la próxima clase.

Aprender a nadar puede ser un proceso lento para cualquier niño. Imagínese si tiene que aprender algo nuevo que da miedo sin poder escuchar palabras tranquilizadoras y frases de aliento. Enseñar al entrenador a maximizar las explicaciones auditivas afuera del agua y ser mejor entrenador visual mientras el niño está adentro del agua hará que la experiencia sea más agradable para todas las personas involucradas. Cuánto más divertida la experiencia, más rápido aprenderá el niño. ¡Aprender a nadar temprano y de manera correcta puede salvar la vida de su hijo!