Los niños con pérdida de audición de aparición tardía


Aumentar la concienciación y comprensión


Por Krystyann Krywko, Ed.D.

«¿Puedes decir zumo? Z-U-M-O. ¿Qué tal por favor? P-O-R F-A-V-O-R». Estaba tumbada en el suelo con mi cara a pocos centímetros de mi hijo de 26 meses; rogándole que al menos intentara repetir algún tipo de palabra que yo pudiera reconocer.

250 boyA estas alturas pensaba que mi hijo tenía un retraso en el habla. Como antigua profesora de la primera infancia, había dado clases a numerosos niños que no hablaron hasta su tercer cumpleaños. Mi pediatra me decía que no me preocupara. Mi hijo había pasado la prueba universal de audición para recién nacidos (UNHS, por sus siglas en inglés) y estaba pasando los otros hitos del desarrollo; lo único que le pasaba era que iba a hablar más tarde. No fue hasta unos dos meses antes de su 3er cumpleaños que su profesora de párvulos nos sugirió que lo lleváramos a que le hicieran un examen de audición. Seis meses más tarde se le diagnosticó a mi hijo una pérdida de audición bilateral moderada a severa.

Reflexionando ahora sobre nuestras experiencias, me doy cuenta de que fui sumamente ingenua al no relacionar el retraso de lenguaje de mi hijo con la posibilidad de una pérdida de audición, pero en aquel momento desconocía del todo el concepto ya que no conocía a otras familias que estuvieran lidiando con una pérdida de audición. No obstante, lo más importante de todo, nuestro pediatra, como profesional de confianza, no cayó en cuenta de escribir un simple volante para una prueba de audición.

La pérdida de audición afecta cada año a 1,4 de cada 1.000 niños nacidos en los EE.UU., por lo que la convierte en la diferencia sensorial más común al nacer (CDC, 2011). Esta cifra representa a los niños que no pasaron la UNHS. Sin embargo, se excluye el número de niños a los que se les diagnosticó una pérdida de audición tardía. La pérdida de audición puede ocurrir en cualquier momento de la vida del niño por una variedad de motivos (ver barra lateral), y el hecho de pasar la UNHS no tiene relación alguna con lo que le pasará a la audición del niño en el futuro. A pesar de las mejores intenciones de los médicos, una vez que un niño nacido de padres que oyen ha pasado la UNHS, la capacidad de oír es a menudo pasada por alto en el desarrollo del niño.

Ya que tanto los bebés como los niños pequeños aprenden a hablar imitando en gran medida las voces de los adultos y de otros cuidadores en su vida, el grado de pérdida de audición, incluso siendo mínima, tiene el potencial de interferir con el desarrollo del habla y el lenguaje. Algunas pérdidas de audición son tan leves que puede ser difícil determinar si esa es la causa del retraso; no obstante, la pérdida de audición debería ser una de las primeras cosas que se han de descartar. Por lo general, los padres o cuidadores son los primeros en sospechar que su niño tiene una pérdida de audición. Sus sospechas se basan en algo que no está «del todo bien» en el desarrollo de su niño, incluso el uso limitado del lenguaje, respuestas incoherentes, la frustración del niño cuando intenta comunicarse o un cambio en su comportamiento. Preocupaciones de los padres como estas necesitan ser tratadas como «señales de alarma» y deberán llevar a un volante para una prueba de audición.

A pesar de que puede ser difícil determinar con exactitud cuándo un niño pierde el oído, es importante diferenciar entre un diagnóstico equivocado de pérdida de audición y una pérdida de audición de aparición tardía. «Un diagnóstico equivocado de pérdida de audición sería cuando a los padres se les informa que el niño pasó la UNHS cuando, de hecho, no la pasó» dice la Dra. Michelle Kraskin, supervisora de audiología en el Weill Cornell Medical College en Nueva York, EE.UU. Ella explica además que con un diagnóstico de pérdida de audición de aparición tardía, el niño pasó la UNHS, pero en algún momento desde su salida del hospital, hasta el momento del diagnóstico, ocurrió alguna forma de pérdida progresiva de la audición. A pesar de que los niños que tienen una pérdida de audición congénita severa a profunda tienen más probabilidades de ser identificados más pronto a través de la UNHS, es más difícil determinar las pérdidas leves a moderadas. Estas pérdidas, por lo general, no se detectan a través de la UNHS, sino que se identifican a una edad más tardía cuando se notan lagunas importantes en el desarrollo del habla y del lenguaje del niño.

Debido al periodo de tiempo incierto de cuándo es que la pérdida de audición de aparición tardía sucede por primera vez, puede ser difícil determinar las lagunas en el habla y el lenguaje que existen, ya que cada niño tiene una experiencia diferente. «A pesar de que es inevitable que existan algunas lagunas en el lenguaje en un niño diagnosticado con pérdida de audición de aparición tardía, el grado de dichas lagunas depende de muchas variables», afirma Meredith Berger, directora de Clarke School NYC. Por lo tanto es importante no sentirse abrumado por las estadísticas procedentes de las investigaciones y búsquedas por Internet. La Sra. Berger sugiere que se deben de tener en cuenta las siguientes variables cuando se evalúan las lagunas en niños con pérdidas de audición de aparición tardía:  

  • La edad del niño cuando se le diagnosticó la pérdida de audición
  • El grado de pérdida de audición y la calidad del oído residual que el niño tiene sin ayuda
  • Si el niño estaba inmerso en un entorno en casa estimulante y rico en lenguaje antes del diagnóstico
  • La personalidad del niño (si es comprometido, curioso y activo, o es más tímido y retraído)

Ya que muchas pérdidas de audición de aparición tardía son de naturaleza leve a moderada es importante no desestimar el impacto que dicha pérdida de audición tiene en el desarrollo de un niño. «A menudo se relaciona mínima con insignificante», dice la Dra. Carol Flexer, distinguida profesora emérita de audiología en la Universidad de Akron, «no obstante, una pérdida mínima de audición puede tener una repercusión importante dentro del entorno escolar».

El lenguaje hablado es un componente tan importante del aprendizaje que incluso una pérdida de audición leve puede ser la causante de que el niño se pierda hasta un 25% de las indicaciones en el aula (Flexer, 1995). Por lo tanto, es importante tener acceso a terapias coherentes y acordes, y a opciones de amplificación. « Oír no es opcional», continúa diciendo la Dra. Flexer, «no es algo que es bonito tener. Todos los niños necesitan tener un acceso constante a discursos claros y detalles acústicos para poder tener éxito». Independientemente del grado de la pérdida de audición, los niños necesitan tener acceso a entornos enriquecidos, conversaciones enriquecidas y lenguaje enriquecido tanto en casa como en el colegio.

A pesar de que puede ser difícil para los padres aceptar la pérdida de audición de su hijo, es importante que exista un acceso inmediato a las intervenciones adecuadas y que se equipe al niño con audífonos y/o implantes cocleares, si se elige el lenguaje hablado. «El diagnóstico de la pérdida de audición es un periodo de tiempo emocional», advierte la Sra. Berger, «pero la familia deberá tratar realmente de enfrentarse a las cuestiones emocionales a la vez que siguen adelante con el tratamiento». El uso de audífonos y/o procesadores de implantes cocleares necesita convertirse en una parte no negociable de la rutina diaria, junto con cualquier terapia auditivo verbal y/o del lenguaje prescrita. Se necesita gestión y soporte audiológico continuo para asegurarse de que los audífonos o implantes del niño funcionan y también hacer el seguimiento para determinar si la pérdida de audición es progresiva o si es estable.

Los avances tecnológicos en el campo de los audífonos e implantes cocleares permiten a los niños con problemas para oír conectarse al mundo en formas que nunca antes había sido posible. Sin embargo, los niños que desarrollan una pérdida de audición de aparición tardía caen con frecuencia en una zona gris, ya que tanto los padres como el personal sanitario no se dan cuenta de que el niño tiene una pérdida de audición. El complicado vínculo entre el habla y el oído es una piedra angular básica en el éxito académico y social del niño, y descartar tempranamente la pérdida de audición es necesario para el desarrollo continuo. Con la intervención temprana apropiada y el apoyo de los padres, los niños con pérdidas de audición pueden ser integrados en aulas normales de educación primaria y secundaria.

Etiología de la pérdida de audición de aparición tardía

La etiología de la pérdida de audición de aparición tardía puede ser difícil de determinar, no obstante, puede estar relacionada con una de las categorías de abajo: 

  • Hereditaria (genética) - una pérdida hereditaria o genética puede estar relacionada con un síndrome, como pueden ser los síndromes de Ushers, Downs y Waardenburgs. O podría heredarlo el niño si existen antecedentes familiares de pérdidas de audición.
  • Patológica (el resultado de una enfermedad) - las enfermedad infantil más común que puede llevar a una pérdida de audición es el citomegalovirus congénito (CMV). No obstante, la meningitis bacteriana y vírica, las paperas, el sarampión y otras infecciones víricas que causan fiebres altas pueden provocar pérdidas de audición en niños pequeños. Tener las vacunas de su niño al día reducirán el riesgo a contraer estas infecciones.
  • Estructural - algunas irregularidades estructurales pueden interferir con la audición y ocasionarán una pérdida de audición de aparición tardía. Entre las irregularidades se encuentra la estenosis (un estrechamiento del conducto auditivo) o Displasia de mondini (una malformación de la cóclea).
  • Adquirida - un traumatismo craneal y la exposición a ruidos fuertes, como lo pueden ser los fuegos artificiales; la exposición a fármacos ototóxicos (como lo pueden ser los utilizados en quimioterapia) también podrían ocasionar pérdidas de audición.
  • Idiopática (origen desconocido) - puede ser difícil señalar la causa exacta de la pérdida de audición de un niño. Y el audiólogo podría etiquetarla como de origen desconocido.  
 




























Referencias


Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés). (2011). Datos y estadísticas Fecha de consulta 12 de julio de 2011,  http://www.cdc.gov/ncbddd/hearingloss/data.html.

Flexer, C. (1995). Classroom management of children with minimal hearing loss. The Hearing Journal. 48(9), 54-58.