Cómo usar un audífono

Personas de todas las edades usan los audífonos. Son apropiados desde los más jóvenes hasta los más viejos, y casos de pérdida de audición ligeros hasta profundos.

Los audífonos suelen ser los primeros pasos que dan las familias cuando introducen a sus niños al sonido. Se puede y debe adaptarse audífonos a los infantes dentro de los primeros meses de vida.

Los estudios investigativos sobre adultos han demostrado que personas con pérdida de audición en ambos oídos que sólo llevan un audífono sufren la deprivación auditiva, es decir, la disminución en la capacidad de reconocer el lenguaje en el oído no estimulado. Para los niños con pérdida de audición en ambos oídos, usar dos audífonos puede evitar la deprivación auditiva y ayudarles a localizar el sonido y escuchar mejor en ambientes ruidosos. El uso de amplificación durante el cien por ciento de las horas de vigilia del niño, dentro de las dos a tres semanas desde la adaptación de los audífonos debe ser el objetivo para aquél niño que reciba sus primeros audífonos.

Recuerde, oír es algo que hacemos todo el tiempo. Si los padres o los usuarios de audífonos tienen preguntas sobre cómo está funcionando el audífono, deberían ponerse en contacto con su audiólogo.

Lo que escuchan los usuarios de audífonos

Los audífonos no restauran la audición al nivel normal. Sin embargo, dependiendo del grado de la pérdida, los audífonos posibilitan la escucha de muchos sonidos. Éstos incluyen sonidos del entorno, como el sonido de un juguete o el ladrido de un perro, y los sonidos del lenguaje. No obstante, los audífonos no “corrigen” la audición como los anteojos corrigen la vista.

Si bien los audífonos han mejorado considerablemente en los últimos años –algunos tienen sistemas de FM integrados y micrófonos direccionales que disminuyen los ruidos de fondo –sonidos individuales pueden ser distorsionados. Puesto que los audífonos amplifican todo tipo de sonido, incluso los ruidos de fondo, puede resultar difícil escuchar y comprender el lenguaje hablado en situaciones ruidosas a menos que el individuo esté cerca del que habla. Hay que utilizar los audífonos en conjunto con buenas estrategias de comunicación y escuchar atentamente. El usuario se beneficia cada vez más a medida que se adapta a la sensación del audífono en su oído y los sonidos relacionados con su uso; el uso constante del audífono permite y aun realza este proceso.

Una parte importante del proceso de adaptación de audífonos es la orientación del audiólogo sobre técnicas para escuchar activamente y las expectativas realistas que hay que tener respecto a la amplificación.